Menú Principal

1 de Septiembre de 2016

Prócer del Mes: Ignacio Domeyko Ancuta (1802-1889)

La vida y obra de Ignacio Domeyko revolucionaron nuestra minería, tras darlo todo como profesor, científico y minero.

Desde la época de la independencia, nuestra minería mostraba un notable retraso que causó preocupación entre empresarios y algunas autoridades. La riqueza, abundancia y extraordinaria ley de minerales como la plata y el cobre, contrastaban con una producción general algo estancada. Entonces se hizo imprescindible dominar el beneficio de los metales, mediante planes de educación formal e introducción de tecnología en faenas de fundición y metalurgia.

Ignacio Domeyko II

En 1802 nace Domeyko Ancuta en Niedzwiadka, Lituania, en el seno de una familia terrateniente y católica. Siendo muy joven simpatizó con el movimiento revolucionario pro defensa de Polonia contra la ocupación rusa, pero fue tomado prisionero y se vio obligado a huir de su hogar. Aun así cursó estudios de física en la Universidad de Vilna (Prusia) donde obtuvo el título de Licenciado en Ciencias Físicas y Matemáticas, y permaneció exiliado en Alemania y Francia. En ese último país, se recibió como ingeniero de minas de la Escuela de Minas de París.

Misión docente

En 1838 llega a Chile reclutado por Charles Lambert con la misión de mejorar la enseñanza de minería en nuestro país. Así fue profesor de química, física y mineralogía en el Colegio de Coquimbo, y luego de geología y de geometría aplicada (geomensura de minas). Era común que hiciera demostraciones prácticas aprovechando algunas minas del norte chico.

Durante esta etapa de docencia teórica y práctica, Domeyko logró adaptar la enseñanza de la mineralogía a la necesidad académica del país. En 1843, cuando pensaba retornar a su patria, fue  llamado a Santiago por Manuel Antonio Tocornal, ministro de Educación Pública.

La autoridad lo nombró profesor de Física del Instituto Nacional, y luego comenzó a impartir la cátedra de química general y mineralogía en la Universidad de Chile. En 1848 el Congreso le otorgó la ciudadanía chilena por gracia, y dos años después contrajo matrimonio con la chilena Enriqueta Sotomayor.

En 1852, se le confió la misión de reorganizar la educación superior en Chile. Como Delegado Universitario organizó escuelas superiores para profesiones científicas, con tres nuevas facultades: Derecho, Medicina y Ciencias en la Universidad de Chile. En dicha casa de estudios, crearía la escuela que formaría ingenieros civiles y de minas desde 1853.

En 1867, Domeyko fue designado rector de la Universidad de Chile, siendo reelegido por tres nuevos quinquenios consecutivos.

En terreno

Además de ser docente, profesional e investigador, Domeyko desarrolló claras facetas de naturalista y explorador.

Tuvo una singular pasión por la geología por lo que aprovechaba sus vacaciones para salir de excursión a parajes del norte y sur de nuestro país, con tal de conocer yacimientos, obtener muestras y promover el fomento de la actividad minera.

En el verano de 1842, emprendió un “cateo a los Andes Meridionales de la provincia de Santiago” en busca de vetas minerales. Viajó a Rancagua para ascender hacia la cordillera.

Así llegó a la mina El Teniente, a la que definió como un gran pórfido de cobre o stockwerk, haciendo un informe de reconocimiento que sirvió de diagnóstico geológico-científico. Recogió muestras in situ y propuso hasta un plan de trabajo para su eventual explotación. “Hay que efectuar allí labores mineras de exploración a gran escala, organizando el trabajo en verano con galerías construidas de acuerdo a las mejores normas del arte minero. También podrían erigirse fundiciones de cobre, porque en la región hay aun suficiente madera para los hornos”, dijo en su momento.

Extracto de investigación de María Celia Baros, Licenciada en Historia.

Instituciones
relacionadas: